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3/8/12

Marianela

Ironía que sobra
(...)Cuando la enterraron, los curiosos que fueron a verla, la encontraron hasta bonita; al menos así lo decían. Fue la única vez que recibió adulaciones. Los funerales se celebraron con pompa, y los clérigos de Villamojada abrieron tamaña boca al ver que se les daba dinero para echar responsos a la hija de la Canela. Era estupendo, fenomenal, que un ser cuya importancia social había sido casi semejante a la de un insecto fuera causa de encender muchas luces, de tender paños y de poner roncos a sochantres y sacristanes. Esto, a fuerza de ser extraño, rayaba en lo chistoso. No se habló de otra cosa en seis meses.(...)

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